El método Pilates es un sistema de acondicionamiento físico muy completo, donde, mediante un sistema de ejercicios perfectamente integrados y controlados, realizados en ambientes muy relajados y armónicos, se trabaja el cuerpo como un todo, desde la musculatura más profunda hasta la periférica, en la que intervienen cuerpo y mente. Su objetivo: conseguir un perfecto equilibrio muscular, reforzando los músculos débiles y alargando los acortados. Esto lleva a aumentar el control, la fuerza y la flexibilidad del cuerpo, respetando y mejorando las articulaciones y la espalda, permitiendo conseguir al practicante la armonía del cuerpo y mente.
La clave de su éxito radica en que se trata de un método que permite ponerse en forma, curar lesiones o entrenar a fondo de una forma suave, diferente y muy agradable y que apuesta por un nuevo enfoque de la actividad física, donde prima la reeducación postural. Trabaja especialmente lo que se denomina "centro de fuerza " o "Power House", constituido por los abdominales, la base de la espalda y los glúteos. Fortaleciendo estas partes del cuerpo se trabaja la energía "desde dentro hacia fuera", permitiendo realizar libremente los movimientos del resto de la anatomía.
Los resultados del método Pilates son visibles a corto plazo, no hace falta machacarse en largas jornadas de gimnasio, según su precursor: “en diez sesiones sentirás la diferencia, en veinte verás la diferencia y en treinta te habrá cambiado el cuerpo”.
¿Qué no es?
No consiste en saltar, correr, levantar pesas, ni en realizar ejercicios repetitivos. No se trata de realizar movimientos de fuerza o resistencia, ni de machacarse o quemar adrenalina a lo loco. No hay que llevar el ritmo de una música. No es un programa para perder peso ni para desarrollar la masa muscular (si estiliza y moldea los músculos).


